Por primera vez, el atún ecuatoriano cuenta con una nota de inversión propia ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). CEIPA desarrolló y presentó en Roma la “Repotenciación de la cadena del atún para la Transformación”, en el marco de la Iniciativa Mano de la Mano, el programa de la FAO orientado a acelerar la transformación de los sistemas alimentarios.
La propuesta no responde a la coyuntura. Es el resultado de más de una década de cooperación entre nuestro gremio y la FAO, una relación técnica que hoy se traduce en una hoja de ruta concreta para el sector.
Su objetivo central es fortalecer la gobernanza de la política pública pesquera del Ecuador, en coordinación con el Gobierno Nacional, que también participó en la presentación de la iniciativa.
La nota de inversión beneficiará a 100.000 personas, 20.000 de ellas de forma directa. Se articula en tres ejes (bioeconomía azul, modernización industrial y acceso a mercados) y contempla reformas de gobernanza, procesos de capacitación en los territorios costeros y un esquema de financiamiento que combina fuentes públicas, de cooperación internacional y privadas.
Detrás de las cifras hay una convicción: cada conserva que sale de nuestras plantas debe contar una historia trazable, del mar a la mesa, y también una historia de trabajo digno. Esa doble trazabilidad, la del producto y la social, respalda hoy más de 120.000 empleos directos e indirectos.
Ecuador es referente atunero del Pacífico. Con esta iniciativa, asume además el reto de liderar la Transformación Azul, guiado por los principios del código de ética que rige a nuestras empresas asociadas.
CEIPA conduce este proceso como un norte para que la totalidad del sector pesquero ecuatoriano se alinee con los 11 principios de ese código y con los estándares de debida diligencia. El propósito es claro: que el Ecuador siga siendo la gran elección de los consumidores internacionales.


