Flota y conserveras hablan esta vez con una sola voz. Mientras la Unión Europea avanza en las negociaciones comerciales con Tailandia, Indonesia, Filipinas, Malasia y México, el sector atunero europeo ha abierto dos frentes simultáneos para frenar lo que considera una apertura sin garantías. Desde Bruselas, la patronal pesquera Europêche cuestiona que las Evaluaciones de Impacto en la Sostenibilidad (EIS) que acompañan esos procesos pasen por alto el efecto de las concesiones sobre la flota atunera comunitaria. Desde Galicia, la Xunta y la patronal conservera Anfaco-Cytma reclaman que el atún en conserva sea tratado como un producto «estrictamente sensible» y quede excluido por completo de los acuerdos si no se asegura una reciprocidad estricta.

Ambas ofensivas apuntan al mismo punto: el ingreso de atún procesado desde terceros países con menores exigencias sanitarias, laborales y medioambientales, y con controles más débiles sobre la trazabilidad y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

Tailandia, el centro de la preocupación

El caso tailandés concentra las alarmas. El país asiático es el primer productor mundial de atún, con más de 550.000 toneladas anuales, y hoy coloca en el mercado comunitario unas 18.000 toneladas sujetas a un arancel del 24 %. Según el proyecto de EIS para Tailandia publicado en 2026, las exportaciones tailandesas de productos a base de atún hacia la UE podrían crecer un 39 % en un escenario conservador y hasta un 94 % en uno ambicioso.

El propio estudio admite una posible presión sobre las empresas transformadoras de las Azores y sobre la flota local, y da por hecho, sin respaldo de datos según Europêche, que los buques comunitarios podrían abastecer de atún crudo adicional a la industria tailandesa. Lo que no hace, advierte la patronal, es analizar a la flota atunera de altura como un actor económico y social diferenciado, ni cuantificar los efectos sobre el precio del pescado crudo, los ingresos de los buques, el empleo o la competencia por el abastecimiento.

La Xunta añade un argumento de acumulación: la rebaja o eliminación de estos aranceles se sumaría a las concesiones ya otorgadas a Vietnam o Papúa Nueva Guinea, y pondría en juego la continuidad de la industria europea. Como precedente, el Gobierno gallego cita la pérdida de mercado que sufrió el sector tras los cambios comerciales aplicados por el Reino Unido después del Brexit.

Evaluaciones con puntos ciegos

Tras revisar las EIS de las principales negociaciones en curso, Europêche identificó tres «deficiencias recurrentes». En los estudios sobre Indonesia y Filipinas, el sector «pesca» del modelo cuantitativo se limita a productos vivos, frescos y refrigerados, mientras el pescado congelado y transformado queda diluido en la categoría general de «alimentos transformados». La EIS de Indonesia reconoce que el modelo podría no reflejar con exactitud los cambios previstos en la pesca, y la de Filipinas admite que no puede estimar el impacto sobre el pescado transformado, pese a que más del 80 % de las exportaciones filipinas de atún son en conserva o congeladas.

En los casos de Malasia y México, la crítica es más directa: según la patronal, los análisis sectoriales detallados no incluyen ninguna evaluación específica sobre el atún ni sobre la flota atunera europea.

Las importaciones ya presionan los precios

Para Europêche, el riesgo no es hipotético. La primera edición de 2026 del nuevo Barómetro de Importaciones de la Comisión Europea muestra, en las categorías de atún que la patronal considera clave, un patrón de volúmenes al alza y precios a la baja:

Lomos de atún congelado: importaciones +22 % interanual; valor unitario −7 %.

Aleta amarilla preparado o conservado en aceite: +16 %; valor unitario −15 %.

Aleta amarilla congelado para uso industrial: +27 %; valor unitario −22 %.

Lomos de atún: +37 %; valor unitario −6 %.

Riesgos laborales reconocidos, concesiones intactas

Europêche pone el foco en una contradicción. Las mismas EIS que omiten a la flota sí documentan graves riesgos laborales, sanitarios y de derechos humanos en el sector pesquero de los países socios. La evaluación sobre Indonesia menciona preocupaciones por malas condiciones laborales y uso de trabajo forzoso, y advierte que los productores indonesios no siempre cumplen las normas de seguridad alimentaria de la UE. La de Tailandia recoge que el pescado y el camarón tailandeses figuran en la lista estadounidense de bienes elaborados con trabajo forzoso, y alude a la explotación de trabajadores locales y migrantes en la pesca comercial y sus industrias conexas.

Pese a ello, las concesiones avanzan. El Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) entre la UE e Indonesia fija un contingente bilateral libre de aranceles de 5.000 toneladas para lomos de atún, y el acuerdo modernizado con México prevé 6.000 toneladas anuales durante los tres primeros años, antes de una mayor liberalización. A ello se suma que la EIS sobre Tailandia califica expresamente los productos a base de atún como «sensibles».

Anne-France Mattlet, directora del Europêche Tuna Group, sostuvo que las preocupaciones documentadas en materia laboral y de seguridad alimentaria no parecen frenar el nuevo acceso libre de aranceles para lomos y filetes indonesios y mexicanos. También cuestionó que la sensibilidad reconocida al atún tailandés no se traduzca en una evaluación específica del impacto sobre la flota europea de altura.

Una ofensiva diplomática en tres niveles

En Galicia, la conselleira do Mar, Marta Villaverde, y el secretario xeral de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, han advertido del impacto que una apertura sin garantías tendría sobre las localidades costeras, donde la industria conservera sostiene un empleo mayoritariamente femenino. La respuesta institucional se ha desplegado en paralelo en Bruselas, Madrid y en la red de regiones marítimas europeas.

Ante la Comisión Europea. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, envió cartas formales al comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, y al comisario de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, para pedir la exclusión del atún de los tratados. Como alternativa, plantea que cualquier contingente libre de arancel sea mínimo, se limite a reglas de origen de producto totalmente obtenido y quede sujeto a cláusulas de salvaguarda estrictas.

Ante el Gobierno de España y la Eurocámara. Villaverde remitió misivas a los ministros Carlos Cuerpo (Economía, Comercio y Empresa) y Luis Planas (Agricultura, Pesca y Alimentación) para que España haga valer su peso en el Consejo de la UE, y solicitó la mediación de Carmen Crespo, presidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, para llevar la posición conservera al pleno antes de cualquier votación.

Ante las regiones marítimas. Desde la presidencia del Grupo de Trabajo de Pesca de la Conferencia de Regiones Periféricas y Marítimas (CRPM), Galicia consensuó una declaración conjunta con regiones de España, Portugal, Francia e Italia. El texto exige cláusulas espejo efectivas, el uso obligatorio de la plataforma digital CATCH, salvaguardas de activación automática y la creación de un Observatorio Europeo de la Industria Conservera del Atún, y extiende la inquietud a las negociaciones con Filipinas, ya en fase final.

Una lectura desde el Pacífico

El debate europeo trasciende a sus protagonistas. La industria comunitaria procesa unas 340.000 toneladas de atún al año y sostiene más de 80.000 empleos, y su presión se dirige a un mercado que también es de alta relevancia para los exportadores atuneros de Ecuador, que acceden a la UE con preferencias arancelarias en el marco del Acuerdo Comercial Multipartes.

Cada concesión que Bruselas otorgue a proveedores asiáticos o latinoamericanos redefine las condiciones de competencia en ese destino. Al mismo tiempo, las exigencias que hoy levantan flota y conserveras europeas (trazabilidad verificable a través de CATCH, cláusulas espejo y estándares laborales) anticipan un mercado donde el acceso dependerá cada vez más del cumplimiento demostrable. El desenlace de estas negociaciones marcará no solo el futuro de la industria europea, sino también el terreno en el que compiten quienes la abastecen desde otras latitudes.

Con información de Industrias Pesqueras y FIS / seafood.media.