La industria pesquera de Estados Unidos pide cambios en CATCH, el sistema digital con el que la Unión Europea certifica las capturas de los productos del mar que ingresan a su mercado. La Pacific Seafood Processors Association (PSPA), el Alaska Seafood Marketing Institute (ASMI) y la At-sea Processors Association (APA) publicaron un informe sobre el efecto que la herramienta, vigente desde enero, tiene en sus exportaciones. La National Seafood Association de Estados Unidos se sumó a la petición.

Las cuatro entidades representan a pescadores, procesadores, comercializadores y empresas de productos pesqueros. Consideran que los requisitos comunitarios “están creando barreras innecesarias para los productos obtenidos legalmente y no tienen suficientemente en cuenta la realidad de las complejas cadenas de suministro de productos pesqueros”. El reclamo llega después de varios meses de advertencias del propio sector europeo, que ha señalado problemas operativos, técnicos y burocráticos y exige a la Comisión Europea medidas para mejorar el funcionamiento y la implantación del sistema.

Cargamentos retenidos y costes adicionales

El informe recoge casos concretos. Cerca de 16 000 toneladas de productos de Alaska resultaron afectadas por problemas documentales en Países Bajos, lo que generó importantes costes logísticos. En Dinamarca, otras 600 toneladas quedaron retenidas por indicaciones contradictorias sobre la documentación exigida.

Las organizaciones aclaran que respaldan los esfuerzos europeos para erradicar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) de las cadenas de suministro comunitarias. Su objeción es que el pescado capturado o procesado con todas las garantías legales por el sector estadounidense está teniendo problemas para entrar en Europa, con el consiguiente perjuicio económico para la industria. “Cuando miles de toneladas de productos pesqueros obtenidos legalmente permanecen almacenadas y las empresas tienen que afrontar importantes costes adicionales, resulta evidente que es necesario mejorar la aplicación”, plantean.

Cinco cambios que proponen a Bruselas

Las quejas vienen acompañadas de una lista de propuestas. La primera es que CATCH adopte un enfoque basado en el riesgo, que tenga en cuenta los sistemas de control, seguimiento y contabilización de capturas que ya funcionan en países y pesquerías con altos estándares. La segunda, flexibilizar la trazabilidad para que la información pueda agregarse en puntos como las plantas de procesamiento, sin exigir un seguimiento buque por buque a lo largo de toda la cadena.

En tercer lugar, piden revisar los requisitos de balance de masas y las declaraciones de transformación, porque consideran que no reflejan adecuadamente la relación entre las capturas y el producto final. La cuarta propuesta es mejorar la interoperabilidad del sistema, con cargas masivas, formatos estandarizados e intercambio automatizado de datos. La quinta, ampliar el calendario de implantación para que las autoridades de Estados Unidos y de la UE, la industria y los importadores puedan hacer pruebas específicas por pesquería antes de la aplicación plena.

Según las organizaciones, estas recomendaciones “refuerzan, y no debilitan, los esfuerzos de la UE para combatir la pesca INDNR”. Piden que continúe la colaboración entre las autoridades estadounidenses y europeas, la industria y otros socios comerciales “para desarrollar un sistema que mejore la trazabilidad y, al mismo tiempo, mantenga un acceso eficiente al mercado para los productos pesqueros obtenidos legalmente”.

Una discusión que también interesa a Ecuador

Varios de los puntos que plantea la industria estadounidense, como los certificados de captura, las declaraciones de transformación y el balance de masas, forman parte de la operación diaria de las plantas ecuatorianas que exportan atún a la Unión Europea, principal mercado de la conserva ecuatoriana. Los ajustes que Bruselas decida introducir en CATCH tras las observaciones de productores europeos y de terceros países pueden incidir en los procesos de documentación y en los tiempos de despacho de los exportadores del sector.