El 37.º período de sesiones del Comité de Pesca de la FAO (COFI37), celebrado del 7 al 11 de septiembre en la sede de la organización, se desarrolló bajo un telón de fondo poco habitual en la gobernanza pesquera internacional: por primera vez, un acuerdo comercial vinculante —el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en vigor desde el 15 de septiembre de 2025— condiciona directamente qué ayudas pueden recibir las flotas del mundo, y bajo qué condiciones de información deben demostrar que las cumplen.
El tratado de la OMC establece disciplinas vinculantes contra determinadas subvenciones relacionadas con la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), las poblaciones sobreexplotadas y la actividad pesquera en zonas de alta mar no reguladas. La propia organización lo ha calificado como el primer acuerdo de su historia multilateral que sitúa la sostenibilidad ambiental en el centro de sus disciplinas comerciales.
EL NEXO CON LA TRAZABILIDAD: DATOS PARA SOSTENER EL ACUERDO
La aplicación efectiva del acuerdo depende de una condición previa: que los Estados puedan verificar, con datos fiables, si una embarcación o una operación concreta cae dentro de las categorías reguladas. Esa necesidad sitúa al Registro Mundial de Buques de Pesca, Transporte Refrigerado y Suministro de la FAO —Global Record— como una pieza clave del nuevo esquema. El registro reúne información esencial sobre identificación del buque, historial registral, propiedad y licencias, y su utilidad depende de que los países comuniquen correctamente los datos de sus flotas.
Esta nueva realidad incrementa la necesidad de coordinación entre la FAO y la OMC, según se subrayó en los debates de Roma. La cuestión de la propiedad y los beneficiarios finales de los buques resulta especialmente sensible: los cambios de bandera, nombre, registro o estructura societaria pueden dificultar el seguimiento de determinados operadores, y avanzar hacia una mayor identificación permitiría a los Estados de pabellón, ribereños y rectores del puerto evaluar con más elementos el riesgo asociado a cada embarcación.
TECNOLOGÍA Y VIGILANCIA: LO QUE SE DISCUTIÓ EN COFI37
En ese contexto, los miembros del comité fueron instados a fortalecer sus sistemas de seguimiento, control y vigilancia (MCS), en particular en alta mar. Entre las herramientas señaladas figuró la ampliación de los sistemas electrónicos de seguimiento, capaces de aportar información tanto para verificar el cumplimiento normativo como para mejorar la recopilación de datos científicos. Las conclusiones del período de sesiones reconocieron expresamente el valor de la transparencia, el intercambio abierto de datos, los sistemas de localización de buques (VMS) y la trazabilidad basada en riesgos como herramientas capaces de ayudar a las administraciones a detectar comportamientos anómalos y concentrar los recursos de inspección en las operaciones de mayor riesgo.
Durante el período de sesiones se presentó además la guía de buenas prácticas para el seguimiento de buques elaborada por Global Fishing Watch, con Chile como referencia operativa: la directora nacional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA), Soledad Tapia Almonacid, expuso en un evento paralelo organizado por Panamá el marco regulatorio y las herramientas de seguimiento de flota utilizadas por el país, con la intención de trasladar experiencias que mejoren la calidad y el uso de la información generada por los sistemas de posicionamiento.
DE HERRAMIENTA DE ACCESO A HERRAMIENTA DE CUMPLIMIENTO
La pesca INDNR tiene una dimensión internacional que desborda las capacidades de un solo país: un barco puede estar registrado en un Estado, faenar en aguas de otro o en alta mar, desembarcar en un tercero y colocar sus capturas en mercados situados a miles de kilómetros. La interoperabilidad entre Estados de pabellón, ribereños, rectores del puerto y de mercado —el mismo circuito que ahora deberá sostener las verificaciones del acuerdo de la OMC— se convierte así en un elemento central de la trazabilidad pesquera.
El balance que deja COFI37 apunta en una misma dirección: la transparencia deja de entenderse únicamente como una cuestión de acceso a la información para convertirse, cada vez más, en una herramienta de ordenación, control y cumplimiento comercial. El desafío pendiente es trasladar ese consenso a sistemas compatibles y datos suficientemente completos como para seguir un buque y sus capturas desde el mar hasta el mercado final, cerrando los espacios que hoy aprovechan los operadores beneficiados por la opacidad registral o por las diferencias entre jurisdicciones.
Foto: https://www.fao.org/


