La industria atunera global vive una transformación silenciosa pero profunda. Lejos de los titulares sobre cuotas y vedas, una nueva capa de infraestructura tecnológica se instala progresivamente a bordo de los cerqueros y palangreros que operan en los grandes océanos: cámaras de vídeo, sensores de artes de pesca, ordenadores de registro continuo y sistemas de transmisión de datos que permiten documentar, en tiempo real, cada lance, cada descarte y cada transbordo.

Durante décadas, el observador a bordo fue la figura central del control pesquero: un técnico embarcado con cuadernos de campo, capaz de registrar la actividad del buque y reportarla a las organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP). Eficaz pero costoso, limitado en cobertura y, en ocasiones, sujeto a presiones operativas, el sistema de observación humana encontró en la tecnología un aliado inesperado.

Los sistemas de monitorización electrónica no solo pueden complementar esa cobertura; en determinadas condiciones, pueden sustituirla parcialmente. Registran capturas, descartes, capturas accesorias, transbordos y desembarques sin descanso y sin la variabilidad inherente al factor humano. El resultado es un flujo de datos más denso, más homogéneo y más auditable que el que producen los cuadernos de campo tradicionales.

La ISSF como motor técnico del cambio

La International Seafood Sustainability Foundation (ISSF) ha sido uno de los actores más activos en la definición de estándares para estos sistemas. A lo largo de los últimos años, la organización ha publicado informes científicos y documentos técnicos específicamente diseñados para orientar a las OROP atuneras —CIAT, IOTC, ICCAT, WCPFC— en la adopción de requisitos mínimos para el seguimiento electrónico, con atención particular a las flotas de cerco tropical y palangre atunero.

Desde la perspectiva de la ISSF, el control electrónico no es solo una herramienta operativa: es un instrumento de gobernanza. La organización subraya que estos sistemas pueden contribuir a detectar sobreexplotación, incumplimientos normativos, fallos de seguridad y actividades vinculadas a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), problemas que el sector lleva años tratando de erradicar con resultados desiguales.

 

Seguimiento electrónico: qué puede registrar

 

▶  Capturas por especie y lance

▶  Descartes y capturas accesorias

▶  Transbordos y desembarques

▶  Actividad de dispositivos de concentración de peces (FAD)

▶  Operaciones de buques de apoyo

▶  Interacciones con especies no objetivo

 

Fuente: ISSF — International Seafood Sustainability Foundation

 

Valor científico: datos para mejores decisiones

Más allá del cumplimiento normativo, la utilidad científica del seguimiento electrónico es considerable. En pesquerías de gran escala como las del Océano Pacífico Oriental —donde operan flotas que capturan barrilete (Katsuwonus pelamis), aleta amarilla (Thunnus albacares) y patudo (Thunnus obesus)— la recopilación sistemática de datos resulta esencial para mejorar las evaluaciones de stock y comprender con mayor precisión el impacto de la actividad pesquera sobre los ecosistemas marinos.

La información generada a bordo mediante cámaras y sensores permite contrastar los datos de los cuadernos de pesca tradicionales, identificar discrepancias, detectar tendencias en la composición de las capturas y afinar los modelos que utilizan los científicos del CIAT y de otras organizaciones para asesorar a los gobiernos. En un contexto en que las evaluaciones de algunas poblaciones atuneras han generado debate entre la industria y la comunidad científica, contar con datos más precisos es una ventaja para todos los actores.

Herramientas para armadores y compradores

La ISSF ha desarrollado también recursos prácticos para facilitar la adopción de estas tecnologías en el sector privado. Entre ellos figuran listas de proveedores de servicios de monitorización electrónica, guías técnicas de envío y gestión de datos, y listas de verificación estandarizadas que cubren aspectos como la actividad pesquera diaria, las capturas accesorias, el cumplimiento de normas de seguridad e indicadores operativos generales.

Los buques que participan en programas de seguimiento electrónico homologados pueden además incorporarse al listado VOSI (Vessel Object Support Initiative), una herramienta de referencia diseñada para compradores de productos pesqueros que buscan garantías adicionales sobre el origen y la trazabilidad de las capturas. En un mercado donde las exigencias de las cadenas de distribución europeas, estadounidenses y japonesas se han endurecido considerablemente, figurar en ese listado representa una ventaja competitiva real.

La ISSF no solo elabora estándares: también evalúa periódicamente el grado de cumplimiento de las distintas OROP en materias como los sistemas de seguimiento de buques, los requisitos de cobertura de observadores y las mejores prácticas de control. Cuando detecta diferencias entre las normas vigentes y los estándares recomendados, remite análisis y propuestas formales a las reuniones anuales de las organizaciones regionales.

Este proceso de supervisión y presión constructiva ha contribuido a elevar progresivamente el listón regulatorio en varias de las principales OROP. Sin embargo, la adopción del seguimiento electrónico sigue siendo heterogénea: algunos registros pesqueros ya exigen su instalación en buques de cierto porte, mientras que otros aún tratan la cuestión como voluntaria. La consolidación de estándares mínimos comunes entre OROP es, a juicio de la ISSF, uno de los desafíos pendientes más relevantes para la gobernanza pesquera internacional.