El comercio vinculado a los océanos alcanzó los USD 2,5 billones en 2025, y por primera vez los servicios marítimos superan a los bienes tradicionales como principal motor de esta economía. Así lo revelan nuevos datos publicados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en el marco del Día Mundial de los Océanos, que muestran una transformación profunda en la estructura del comercio oceánico global y abren perspectivas significativas para los países costeros en desarrollo.
“Los servicios representan ya el 58% del comercio marítimo mundial, frente al 47% registrado apenas en 2020.”
Servicios, nuevo eje del comercio oceánico
Según el informe de la UNCTAD, de los USD 2,5 billones que movió el comercio marítimo mundial en 2025, USD 1,44 billones corresponden a servicios vinculados al océano. Este salto —de 47% a 58% en solo cinco años— refleja un cambio estructural hacia sectores de mayor valor agregado: turismo marítimo y costero, transporte marítimo de mercancías, y servicios portuarios y logísticos se consolidan como los grandes motores de empleo, innovación y riqueza oceánica.
El comercio de bienes relacionados con el océano también mostró dinamismo, superando el umbral del USD 1 billón en 2025, impulsado por sectores como buques y equipos portuarios, manufacturas de alta tecnología, así como pesca y acuicultura.
|
▌ Cifras clave — UNCTAD 2025 Comercio oceánico total: USD 2,5 billones · Servicios oceánicos: USD 1,44 billones (58%) · Bienes oceánicos: > USD 1 billón · Zonas marinas protegidas: ~10% de áreas marinas y 17% de aguas territoriales · Meta 2030: proteger el 30% de áreas oceánicas |
La economía azul, oportunidad para países en desarrollo
La UNCTAD subraya que las economías costeras —y en especial los pequeños Estados insulares— tienen ante sí una ventana de oportunidad para fortalecer su competitividad mediante estrategias integrales de economía azul. El organismo advierte que la clave no radica únicamente en exportar recursos marinos, sino en avanzar hacia modelos que integren industrialización, procesamiento, servicios, tecnología, innovación y protección ambiental de manera simultánea.
Para estos países, la economía azul sostenible representa una vía concreta para diversificar exportaciones, fortalecer cadenas productivas locales, generar empleo de calidad y proteger los recursos naturales que sustentan sus economías.
Innovación y conservación: los pilares del futuro
El segmento de investigación y desarrollo marino fue el de mayor crecimiento entre los servicios oceánicos durante 2025, reflejando el creciente interés mundial por tecnologías orientadas al monitoreo de ecosistemas, el aprovechamiento sostenible de recursos y la conservación marina. Esta tendencia posiciona a la innovación científica como un vector estratégico de la economía oceánica del futuro.
Sin embargo, la UNCTAD advierte que el crecimiento económico depende directamente de la salud de los ecosistemas marinos. Actualmente, alrededor del 10% de las zonas marinas y el 17% de las aguas territoriales del mundo se encuentran protegidas, cifras aún distantes de la meta global de conservar el 30% de las áreas oceánicas para el año 2030 —objetivo acordado en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica.
“Ecosistemas saludables son la base del crecimiento de la economía oceánica. Sin conservación, no hay economía azul sostenible.”
La confluencia entre innovación tecnológica, integración de servicios y protección ambiental dibuja el horizonte de una economía oceánica que, según la UNCTAD, puede ser simultáneamente más productiva y más resiliente —siempre que los países costeros actúen con visión estratégica y marcos regulatorios sólidos.


