El posible cierre de un Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea e India está encendiendo las alarmas en la industria exportadora de mariscos de Vietnam. Si el acuerdo se concreta tal como está previsto, los productores vietnamitas podrían perder terreno en uno de sus mercados más valiosos.
El núcleo del problema es arancelario. Los productos del mar indios que ingresan a Europa pagan aranceles de alrededor del 26%. Con el nuevo tratado, esa tasa caería a cero. Vietnam, en cambio, ya negoció sus propias ventajas con la UE a través del EVFTA —que incluye una cuota anual de 11.500 toneladas de atún en conserva libre de impuestos y reducciones progresivas para lomos y carnes— pero esos beneficios pierden fuerza cuando el competidor más directo accede a condiciones equivalentes o mejores. “Vietnam corre el riesgo de sufrir una erosión del trato preferencial”, advirtió Nguyen Ha, experta en mercado atunero de la asociación sectorial VASEP.
En la industria del atún, donde los márgenes son estrechos y los compradores institucionales son sensibles al precio, incluso una diferencia arancelaria pequeña puede redirigir contratos enteros. Los segmentos más expuestos son el lomo de atún congelado, el lomo cocido al vapor y las conservas procesadas, precisamente los productos en los que Vietnam ha apostado fuerte desde la entrada en vigor del EVFTA.
Más allá del precio, el cumplimiento también juega
Sin embargo, los aranceles no lo deciden todo. India cuenta con ventajas estructurales propias: acceso directo a materia prima, integración en las cadenas globales de procesamiento y capacidad industrial a escala. Frente a eso, Vietnam arrastra un lastre regulatorio: la “tarjeta amarilla” que la UE le impuso por pesca ilegal, no declarada y no reglamentada sigue sin levantarse, pese a los llamados reiterados de las autoridades vietnamitas. En un escenario donde los precios de dos proveedores se igualan, los compradores europeos tenderán a inclinarse por quien ofrezca menos riesgo legal y mejores garantías de trazabilidad.
Los analistas del sector consideran que 2026 y 2027 serán años de ajuste forzoso para las exportadoras vietnamitas. La recomendación es clara: reducir costos operativos, diferenciar productos y reforzar el cumplimiento normativo antes de que la reestructuración de las cadenas de suministro europeas quede consolidada.


