La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha enfatizado el papel determinante que tendrá el sector pesquero en la puesta en marcha del Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), un instrumento internacional adoptado en 2023 cuya entrada en vigor fue en enero de 2026.

Desde la FAO, se subraya que la participación activa de la industria pesquera no es opcional sino esencial para asegurar que la aplicación del acuerdo mantenga coherencia con los procesos de gestión vigentes, elimine duplicaciones burocráticas y fortalezca la gobernanza de los océanos. El organismo internacional destaca que conceptos fundamentales como la administración basada en ecosistemas, las decisiones respaldadas científicamente y el empleo de evaluaciones de impacto ya constituyen prácticas habituales en el sector pesquero, lo que lo convierte en un protagonista natural de esta nueva fase regulatoria.

“El sector pesquero cuenta con décadas de experiencia en gestión basada en ciencia y conservación de la biodiversidad marina. Su involucramiento será crucial para que el BBNJ se traduzca en una gobernanza oceánica verdaderamente efectiva”, señala la posición institucional de la FAO.

La FAO aclara que el BBNJ, si bien representa un hito en la protección de la biodiversidad en alta mar, no tiene como propósito regular de manera directa las actividades pesqueras, responsabilidad que continuará bajo la competencia de los organismos regionales de ordenación pesquera (OROP). Sin embargo, el tratado impulsa una coordinación intersectorial más robusta y demanda a los Estados miembros una colaboración reforzada al diseñar herramientas de administración territorial, realizar evaluaciones de impacto ambiental e implementar sistemas de intercambio de datos e información científica.

Cuatro pilares en construcción

Según la FAO, el marco global del BBNJ se estructura sobre cuatro componentes estratégicos: la gestión de recursos genéticos marinos, la implementación de medidas de ordenación basadas en áreas específicas, la realización de evaluaciones de impacto ambiental y el desarrollo de capacidades institucionales. Estos elementos se encuentran actualmente en fase de definición mediante Comisiones Preparatorias que se extenderán hasta 2026, y tendrán consecuencias directas para la administración y gobernanza de las pesquerías en territorios oceánicos internacionales.

La FAO destaca especialmente que el acuerdo reconoce de manera explícita tanto el aprovechamiento sostenible de los recursos marinos como la relevancia de los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria, componentes centrales de su estrategia de Transformación Azul. Desde esta perspectiva, la incorporación del sector pesquero permitirá equilibrar los objetivos de preservación ambiental con la necesidad de sostener a las comunidades que dependen económica y socialmente del océano.

“El BBNJ no puede entenderse solo como un instrumento de conservación. Reconoce la importancia del uso sostenible y la seguridad alimentaria, lo que exige que el sector pesquero participe activamente en su implementación para garantizar que los objetivos de protección no se divorcien de las realidades sociales y económicas”, enfatiza la organización.

Acompañamiento técnico permanente

El organismo internacional mantiene su compromiso de acompañar a los países y a los organismos pesqueros regionales durante todo el proceso de negociación, ratificación e implementación del Acuerdo BBNJ. Este apoyo incluye asistencia técnica especializada, facilitación del acceso a mecanismos de financiamiento internacional y elaboración de guías prácticas diseñadas para permitir una participación informada y efectiva del sector pesquero en este renovado marco de gobernanza global de los océanos.

La posición de la FAO resulta clara: el éxito del BBNJ dependerá, en gran medida, de la capacidad del sector pesquero para integrarse activamente en su diseño operativo, aportando su experiencia acumulada y garantizando que la protección de la biodiversidad marina avance de la mano con la sostenibilidad social y económica.