La Organización Mundial del Comercio (OMC) vive un momento contradictorio en materia de regulación pesquera. Mientras el histórico acuerdo de 2022 sobre subsidios a la pesca se acerca a su entrada en vigor —con 105 países que ya han depositado sus instrumentos de ratificación, faltando apenas seis para alcanzar el umbral de 111 necesario—, las negociaciones para reforzar este marco regulatorio han llegado a un callejón sin salida.
El embajador islandés Einar Gunnarsson, quien durante dos años y medio lideró el grupo de negociación de subsidios pesqueros, ha admitido públicamente el fracaso en su misión. En su intervención final ante el plenario de la OMC, Gunnarsson reconoció que las conversaciones sobre las denominadas “disposiciones adicionales” —medidas destinadas a fortalecer las garantías del acuerdo original— permanecen bloqueadas y sin perspectivas claras de resolución.
Durante la última reunión del Grupo de Negociación sobre Normas (NGR), el diplomático islandés detalló cómo se desaprovecharon tres ocasiones críticas para cerrar las negociaciones durante 2024: la Conferencia Ministerial CM13 celebrada en Abu Dabi y las dos reuniones del Consejo General realizadas en julio y diciembre.
“El intercambio franco en las reuniones de grupos reducidos de mayo reveló que las brechas que impidieron un acuerdo en 2024 persisten y, en algunos casos, se han ampliado”, declaró Gunnarsson, evidenciando que las posiciones de los países miembros se han endurecido en lugar de converger.
A pesar del impasse político, el embajador destacó que el documento técnico TN/RL/W/285 continúa siendo una plataforma robusta para futuras negociaciones. Esta aparente paradoja —contar con una base técnica adecuada pero carecer del consenso político necesario— ilustra la complejidad de las discusiones multilaterales en torno a los subsidios pesqueros.
Ante la imposibilidad de avanzar, Gunnarsson propuso dos alternativas estratégicas para superar el estancamiento:
Opción A: Pausa estratégica Una suspensión temporal de las negociaciones para concentrar esfuerzos en la implementación del acuerdo de 2022, que está próximo a entrar en vigor, y en el establecimiento del Fondo para la Pesca de la OMC.
Opción B: Renovación del liderazgo Retomar las conversaciones bajo un “enfoque híbrido” que requeriría designar un nuevo presidente del NGR y asegurar el respaldo total de los países miembros.
Con la 14ª Conferencia Ministerial programada para marzo de 2026 en Camerún, Gunnarsson mostró escepticismo sobre las posibilidades de un breakthrough a corto plazo. “Es poco realista pensar que un nuevo presidente logre concluir las negociaciones a tiempo para la 14ª Conferencia Ministerial”, advirtió el diplomático.
Esta evaluación sugiere que la OMC podría optar por una estrategia pragmática: consolidar primero los logros ya alcanzados con el acuerdo de 2022 antes de intentar expandir el marco regulatorio.
La situación actual refleja tanto los avances como las limitaciones del multilateralismo comercial en temas ambientales. Mientras Zambia se convertía en el país número 105 en ratificar el acuerdo histórico de 2022 —acercando al mundo a una regulación efectiva de los subsidios pesqueros nocivos—, las ambiciones de un marco más robusto se ven frustradas por divergencias políticas que parecen haberse profundizado con el tiempo.
El futuro de estas negociaciones dependerá de la capacidad de los países miembros para encontrar un equilibrio entre sus intereses nacionales y la necesidad urgente de proteger los recursos pesqueros mundiales mediante una regulación efectiva de los subsidios públicos.