El último informe mensual “Global Trade Update” de marzo 2025 revela un panorama mixto para el comercio internacional. Mientras el comercio mundial alcanzó cifras récord de 33 billones de dólares en 2024, con un crecimiento del 3,7%, el horizonte para 2025 se presenta incierto debido a crecientes tensiones geoeconómicas.

El análisis destaca cómo los aranceles continúan siendo un obstáculo significativo, especialmente para países en desarrollo. Aunque aproximadamente dos tercios del comercio internacional opera actualmente sin aranceles, el tercio restante enfrenta barreras sustanciales que varían considerablemente por sector.

Las exportaciones agrícolas de países en desarrollo enfrentan aranceles de importación que promedian casi el 20% bajo el trato de nación más favorecida. Los textiles y prendas de vestir sufren aranceles cercanos al 6%, limitando la competitividad de economías emergentes en estos sectores.

Particularmente preocupante resulta el llamado comercio Sur-Sur, donde intercambios entre regiones como América Latina y el sur de Asia enfrentan aranceles promedio del 15%, obstaculizando la integración económica entre países en desarrollo.

El informe también señala cómo la progresividad arancelaria dificulta que economías en desarrollo asciendan en la cadena de valor global.

En cuanto a tendencias recientes, los servicios lideraron la expansión comercial en 2024 con un crecimiento anual del 9%, mientras el comercio de bienes creció a un ritmo más modesto del 2%. Sin embargo, ambos sectores experimentaron una notable desaceleración en el segundo semestre, con crecimientos inferiores al 1% en el cuarto trimestre.

Los desequilibrios comerciales se ampliaron durante el período analizado. El déficit comercial de Estados Unidos con China alcanzó los 355.000 millones de dólares, mientras que su déficit con la Unión Europea aumentó hasta los 241.000 millones. Por su parte, China registró su mayor superávit comercial desde 2022.

Aunque el comercio se ha mantenido estable a principios de 2025, las crecientes tensiones geopolíticas, políticas proteccionistas y disputas comerciales amenazan con disrupciones futuras. Adicionalmente, la caída en los índices de carga marítima sugiere una actividad industrial más débil, especialmente en sectores dependientes de cadenas de suministro globales.

Fuente y foto: unctad.org