En un mundo de constante transformación, la industria atunera ecuatoriana ha demostrado una notable capacidad de adaptación y resiliencia. Ahora es fundamental estar atentos y alertas ante la incertidumbre que vive el mundo en el momento actual.

Al cumplirse tres años del conflicto entre Ucrania y Rusia, el escenario comercial europeo continúa experimentando cambios que afectan directamente a nuestras exportaciones. Esta guerra ha redefinido las relaciones comerciales, alterando las cadenas de suministro y modificando patrones de consumo en uno de nuestros mercados principales.

Las tensiones geopolíticas han afectado e intensificado la volatilidad en los precios de insumos básicos, impactando directamente en los costos operativos de la flota pesquera y plantas procesadoras.

Frente a este panorama, la diversificación de mercados se presenta no solo como una estrategia sino como una oportunidad de crecimiento sostenible. Estados Unidos actualmente ofrece un potencial escenario para nuestra oferta exportable.

Es fundamental y necesario un acuerdo comercial con Estados Unidos, pues constituiría el punto de inflexión para el sector atunero ecuatoriano. Este acuerdo permitiría homologar estándares sanitarios, simplificar procesos aduaneros, fortalecer la posición competitiva de nuestros productos en uno de los mercados más exigentes y rentables del mundo al tener la misma moneda.

La experiencia exitosa de nuestras exportaciones a la Unión Europea demuestra que cuando se articulan el sector público y privado se logran beneficios significativos para el país. La industria atunera ecuatoriana puede conquistar y consolidar su posición en mercados internacionales altamente competitivos.

Si bien la diversificación de mercados es de fundamental importancia, mantener y fortalecer nuestra posición en el mercado de la Unión Europea sigue siendo prioritario, pues es nuestro principal socio comercial, donde el prestigio y reconocimiento de la calidad del atún ecuatoriano se ha consolidado a lo largo de décadas.

La adaptación temprana a los estándares europeos en materia de trazabilidad, huella de carbono y responsabilidad social no solo asegura nuestra permanencia en este mercado, sino que nos posiciona ventajosamente frente a competidores menos preparados para estos compromisos y desafíos.

CEIPA considera que en el momento actual se requiere de una visión integradora y proactiva. Los resultados excepcionales de 2024 deben servir como plataforma para impulsar una estrategia comercial diversificada.

La industria atunera ecuatoriana ha demostrado su capacidad para superar adversidades y adaptarse a entornos cambiantes. Con una estrategia comercial ambiciosa pero realista, respaldada por políticas públicas que faciliten la competitividad y la internacionalización. Nuestro sector continuará siendo un motor y pilar fundamental para la economía nacional, generando empleo de calidad y divisas para el Ecuador.

Los desafíos geopolíticos actuales, más que obstáculos, representan oportunidades para reinventarnos y consolidar nuestro liderazgo global en la industria atunera. Desde CEIPA, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar mancomunadamente con las autoridades nacionales para convertir estas oportunidades en realidades tangibles que beneficien a todos los ecuatorianos.