Las poblaciones de patudo, aleta amarilla y listado en el Océano Pacífico oriental atraviesan, según el último consejo científico de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), una situación biológica saludable. Ese dato, lejos de ser un simple parte de buena salud, es el que marca la agenda de la 104ª reunión anual del organismo, que del 31 de agosto al 4 de septiembre reunirá en Lisboa a sus países miembros con un objetivo que las organizaciones ambientales ISSF, WWF y Pew consideran decisivo: dejar de gestionar la pesquería a golpe de reacción y pasar a un modelo que anticipe los cambios antes de que las poblaciones se resientan.

El instrumento central del debate es el procedimiento de ordenación (MP, por sus siglas en inglés), un mecanismo que combina el análisis científico más actualizado con un proceso de fijación de objetivos en el que participan las partes interesadas, y cuyo fin es mantener saludables las poblaciones sin descuidar los objetivos económicos y sociales de los países miembros. La CIAT tiene sobre la mesa la posibilidad de aprobar no uno, sino dos procedimientos que cubrirían cinco poblaciones distintas: uno para el atún rojo del Pacífico y otro multiespecífico que abarca el patudo, el listado y las dos poblaciones de aleta amarilla que reconoce la ciencia.

De las ocho propuestas que los países miembros llevarán a Lisboa, cinco plantean adoptar un procedimiento de ordenación este mismo año, mientras que el resto persigue ampliar la pesca al margen de un marco de gestión transparente y basado en la ciencia. Gershman resume así la magnitud del desafío: alcanzar consenso exigirá liderazgo, aunque desde Pew confían en que los países puedan acordar, como mínimo, un procedimiento provisional.

UNA TRANSICIÓN GRADUAL PARA LA VEDA DE CERCO

La propuesta de procedimiento de ordenación que maneja la CIAT contempla una reducción progresiva de los días de veda para la flota cerquera, continuando la senda ya iniciada el año pasado, cuando la veda para túnidos tropicales en el Pacífico oriental bajó de 72 a 64 días tras confirmarse el buen estado de las poblaciones de listado, patudo y aleta amarilla.

CALENDARIO PROPUESTO DE REDUCCIÓN DE VEDA (CERCO, OPO)

Reunión 2025

De 72 a 64 días

Periodo 2027–2029

50 días

Periodo 2030–2031

Veda mínima de 40 días

Ciclo de ordenación

6 años (dos ciclos), con revisión exhaustiva en 2032

Tanto ISSF como WWF coinciden en que cualquier reducción de la veda debe aplicarse de forma gradual. La propia CIAT defiende que este calendario preserva un enfoque precautorio mientras permite a la Comisión capturar, de manera progresiva, los beneficios de la mejora en el estado de las poblaciones a medida que se dispone de evaluaciones de rendimiento adicionales e información científica más sólida.

LOS DISPOSITIVOS DE AGREGACIÓN, LA ASIGNATURA PENDIENTE

No todo en la agenda de Lisboa son buenas noticias. La CIAT adoptó ya una transición escalonada hacia dispositivos de agregación de peces (FAD) totalmente biodegradables a partir de este año, y en el Pacífico han arrancado programas voluntarios de recuperación, como el impulsado por Tunacons. Pero ISSF advierte que esos proyectos siguen en una etapa incipiente y reclama límites fundamentados en la ciencia, junto con reglas claras de propiedad, marcado y seguimiento.

Un análisis ampliado en 2026 con datos de boyas sin procesar confirmó, además, que una parte considerable de estos dispositivos abandona regularmente los caladeros activos, con boyas que terminan varadas dentro y fuera del Pacífico oriental.

MÁS OJOS A BORDO, MÁS ECOSISTEMA EN LA ECUACIÓN

La agenda de Lisboa incluye también la incorporación de un enfoque ecosistémico en las medidas de conservación, el refuerzo del conocimiento científico sobre tiburones y las acciones para desalentar el cercenamiento de aletas, así como el aumento de la cobertura de observadores a bordo de la flota palangrera. WWF considera insuficiente el 5 % de cobertura actual en esa flota para estimar con precisión las capturas de especies no frecuentes, y pide a la CIAT elevarla de forma gradual hasta el 100 % en los próximos tres años, comenzando en 2027 con un 20 % adicional. ISSF coincide en que la cobertura total —humana y electrónica— es factible y necesaria, y reclama el mismo cronograma progresivo, extendido a toda la flota atunera y a los buques que participan en transbordo en el mar.

Lo que se decida en Lisboa entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre no es, por tanto, un trámite más del calendario multilateral. Es la ventana que las propias organizaciones ambientales describen como la más favorable para fijar reglas de largo plazo en una pesquería de la que dependen, en el Pacífico oriental, algunas de las flotas atuneras más importantes del continente.