El pasado 10 de enero, la industria pesquera y transformadora de la Unión Europea inició una nueva era en materia de control y trazabilidad con la entrada en funcionamiento del sistema CATCH, cuyo objetivo es digitalizar todos los procedimientos de certificación de capturas. Sin embargo, la aplicación del nuevo esquema no ha estado exenta de problemas operativos, técnicos y administrativos que afectan especialmente a las cadenas de suministro dependientes de importaciones sensibles en tiempos y con estructuras de aprovisionamiento complejas.

Así lo advirtió el Consejo Consultivo de Mercados (Market AC), que adoptó una recomendación instando a la Comisión Europea a dar respuesta a los retos surgidos para garantizar el éxito del sistema, sin afectar la competitividad de la industria.

“CATCH puede ser una herramienta clave para reforzar la lucha contra la presencia de productos procedentes de la pesca INDNR en el mercado de la UE. No obstante, la credibilidad y la eficacia a largo plazo de esta nueva herramienta dependen no solo de la solidez de los controles, sino también de la usabilidad práctica y la fiabilidad del sistema tanto para las autoridades como para los operadores, incluidas las pymes”.

Yobana Bermúdez — Presidenta del Consejo Consultivo de Mercados de la UE y directora general de Conxemar

CUATRO PROBLEMAS IDENTIFICADOS

El MAC señala cuatro grandes problemáticas en la aplicación del sistema CATCH. En primer lugar, alerta de la elevada carga administrativa que soportan los operadores, obligados a introducir manualmente información ya existente en la documentación de terceros países y a repetirla luego en otras declaraciones, con el consecuente aumento del tiempo de tramitación y del riesgo de errores.

En segundo lugar, señala diversas limitaciones técnicas: restricciones en la introducción de datos, errores informáticos, problemas de validación y falta de interoperabilidad con otros sistemas. Como ejemplo, denuncia la falta de correspondencia entre la clasificación de artes de pesca de CATCH y la normativa europea de etiquetado, así como los llamados “fallos silenciosos”, que impiden detectar errores hasta que la mercancía ya está en tránsito o ha llegado a la frontera.

En tercer lugar, el MAC alerta del impacto sobre la logística y la cadena de suministro, lo que deriva en retrasos en el despacho de mercancías —especialmente de productos frescos y refrigerados, que ven reducida su vida útil— y en costos adicionales de almacenamiento, transporte y demoras que en algunos casos alcanzan los 100 000 euros por envío.

Por último, el dictamen pone el foco en las diferencias en la aplicación de CATCH entre los Estados miembros, al registrarse interpretaciones distintas de la normativa, procedimientos de control no armonizados y diferentes ritmos de resolución de incidencias técnicas.

LAS MEDIDAS QUE PLANTEA EL MAC

El Consejo Consultivo se muestra alineado con los objetivos del sistema, pero recuerda que su éxito a largo plazo dependerá de garantizar la estabilidad operativa, una aplicación proporcionada y coherente en toda la Unión, seguridad jurídica tanto para operadores como para autoridades, y el desarrollo progresivo de la interoperabilidad, dentro de la Unión y con los sistemas de terceros países pertinentes. Entre las medidas propuestas figuran directrices armonizadas para los casos afectados por incidencias transitorias, mayor coordinación entre la Comisión, los Estados miembros y las Oficinas Únicas de Enlace, y la incorporación de nuevas funciones que permitan delegar gestiones en representantes autorizados —agentes de aduanas, transitarios u organizaciones de productores—. El organismo pide además que toda futura actualización del sistema se someta antes a pruebas operativas estructuradas, con la participación de operadores representativos de distintos modelos de cadena de suministro.

En su recomendación, el MAC subraya que sus demandas no buscan en ningún momento flexibilizar o reducir los controles contra la pesca INDNR.

UN MERCADO CLAVE PARA EL ATÚN ECUATORIANO

El buen funcionamiento de CATCH interesa de manera particular a la industria atunera ecuatoriana, para la que la Unión Europea es el principal mercado de destino. Según cifras del Banco Central del Ecuador, procesadas por la Cámara Ecuatoriana de Industriales y Procesadores Atuneros (Ceipa), el bloque europeo concentró cerca del 60% de las exportaciones ecuatorianas de atún procesado en los primeros meses de 2025, muy por delante de América Latina (23%) y Estados Unidos (9%). Los lomos precocidos, el producto de mayor valor agregado que exporta el país, tienen también en Europa a su comprador predominante, con España como principal puerta de entrada y nodo logístico hacia el resto del bloque.

Esa relación comercial se sostiene, entre otros factores, en la vigencia del Acuerdo Multipartes entre Ecuador y la UE, que ha mantenido condiciones arancelarias favorables para el sector. En ese contexto, la industria ecuatoriana comparte el interés del Market AC en que la digitalización de la trazabilidad pesquera avance de forma ordenada y previsible, sin que los ajustes técnicos del sistema se traduzcan en demoras o costos adicionales para un comercio que ya opera con márgenes exigentes.