La industria atunera ecuatoriana entra en una nueva etapa de su relación comercial con Estados Unidos. Desde el 24 de julio, rige el esquema arancelario permanente que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) activó al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, con gravámenes de entre el 10% y el 12,5% para 60 economías, entre ellas Ecuador, a las que Washington considera insuficientes en sus controles contra el trabajo forzoso.

La nueva tasa reemplaza al arancel global temporal del 10% que la Administración de Donald Trump aplicaba desde febrero bajo la Sección 122, y que expiró el mismo 24 de julio. El cambio de base legal responde a un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que en febrero de 2026 invalidó parte de los aranceles recíprocos impuestos por el Ejecutivo, al considerar que la ley de emergencia económica invocada no lo facultaba para hacerlo.

Para el sector pesquero ecuatoriano, el punto más sensible no es la tasa general sino las exclusiones. El nuevo esquema exime del recargo a un listado de productos considerados esenciales o de alta demanda, entre ellos el banano, el plátano fresco, el cacao en grano y el café instantáneo. El atún y el camarón, en cambio, quedaron fuera de ese listado y deberán asumir el 10 % adicional al ingresar al mercado estadounidense, junto con otros rubros no tradicionales como el brócoli, el calzado, los textiles y ciertos productos industriales.

Se trata de dos de los productos con mayor peso en la canasta exportadora del país. El camarón es el segundo rubro de exportación no petrolera de Ecuador y el atún uno de los pilares de la industria pesquera nacional, con una fuerte dependencia histórica del mercado estadounidense.

EL COMERCIO ECUATORIANO CON ESTADOS UNIDOS, EN CIFRAS

●  Entre enero y mayo de 2026, Ecuador exportó al mundo USD 9.996 millones en productos no petroleros y no mineros, según cifras del Banco Central del Ecuador y Fedexpor.

●  De ese total, USD 2.610 millones tuvieron como destino Estados Unidos, el 26 % de la oferta exportable no petrolera del país.

●  Cacao, flores, frutas, atún, pescado y elaborados de banano figuran entre los productos con mayor dependencia de la demanda estadounidense.

●  El 54 % de las exportaciones no petroleras de Ecuador quedaría exento del nuevo arancel, según estimaciones de Fedexpor; el 46 % restante, con el atún entre ellos, mantiene el gravamen del 10 %.

Una posición relativa favorable frente a la competencia regional

Dentro del nuevo esquema, Ecuador obtuvo la tasa más baja definida por Washington: un 10 % adicional, el mismo nivel asignado a socios como Argentina, Guatemala, México, Canadá, Reino Unido, India y Malasia. Competidores directos del país en los mercados de camarón y atún, como Perú, Colombia, Costa Rica y República Dominicana, quedaron en cambio en la franja del 12,5 %, una diferencia que analistas de comercio exterior consideran relevante para la competitividad relativa de las exportaciones ecuatorianas en Estados Unidos.

La medida estadounidense no solo afecta a Ecuador. Cubre alrededor del 99 % de las importaciones de Estados Unidos y alcanza a otros grandes proveedores de pescado y marisco, como Vietnam, India, China, Indonesia, Noruega, Chile y la Unión Europea, todos ellos mercados de referencia para especies como el atún, el salmón, el camarón, el pangasius y la tilapia. Ese alcance global introduce un factor adicional de incertidumbre para las cadenas logísticas y de suministro del sector: importadores, procesadores y distribuidores en Estados Unidos deberán decidir si adelantan compras, renegocian contratos o buscan proveedores alternativos antes de que el nuevo esquema se consolide plenamente.

Ese reacomodo puede traducirse en cambios temporales de precios y disponibilidad, y en un desplazamiento parcial de flujos comerciales hacia economías con condiciones arancelarias más favorables, un escenario en el que la posición relativa de Ecuador dentro del nuevo esquema puede convertirse en una ventaja competitiva frente a otros orígenes de la región.