La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) publicó su informe bienal al Congreso sobre gestión pesquera internacional, identificando a 14 naciones y entidades con prácticas que incumplen los estándares regulatorios estadounidenses en materia de pesca ilegal, trabajo forzoso, captura de tiburones y fauna marina protegida. El documento, preparado con base en actividades de 2022 a 2024, tiene consecuencias directas sobre el acceso al mercado estadounidense.

 Un mapa de la irregularidad: las identificaciones del informe

El informe NOAA 2026 es el instrumento con que Estados Unidos cumple el mandato de la Ley de Protección contra la Moratoria de Pesca de Alta Mar, que obliga a Washington a fortalecer la gestión pesquera internacional, mejorar el control y la vigilancia en alta mar, y apoyar la capacidad regulatoria de otros países. Cada dos años, NOAA identifica a los actores que no cumplen con estándares equiparables a los norteamericanos.

En su edición 2026, el informe registra cuatro categorías de irregularidades y distribuye las identificaciones entre 14 naciones o entidades, varias de las cuales acumulan señalamientos en más de una categoría: 

País / Entidad

Motivo de identificación

Costa Rica, Granada, México, Marruecos, República Popular China (RPCh), Federación Rusa

Pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR)

Birmania y República Popular China (RPCh)

Producción de productos del mar mediante trabajo forzoso e infantil

Ghana, Japón, México, Namibia, RPCh, Taiwán, Vanuatu

Captura de tiburones sin programa regulatorio comparable al de EE.UU.

Indonesia y Papúa Nueva Guinea

Captura incidental de recursos marinos vivos protegidos (PLMR) sin regulación comparable

 La República Popular China aparece señalada en tres de las cuatro categorías —pesca INDNR, trabajo forzoso y captura de tiburones—, lo que la convierte en el actor con mayor acumulación de irregularidades en este informe. México es la única otra nación identificada en dos categorías: pesca INDNR y captura de tiburones.

 El sistema NOAA no se limita a señalar: tiene consecuencias comerciales concretas. Tras cada identificación, los países tienen dos años para demostrar que han tomado medidas correctivas. Si lo hacen, reciben una certificación positiva. Si no, NOAA emite una certificación negativa que puede traducirse en restricciones de acceso a puertos estadounidenses para sus embarcaciones pesqueras, e incluso en barreras de importación para sus productos del mar.

 El Informe 2026 resolvió las certificaciones correspondientes a las naciones identificadas en 2023. Los resultados fueron mixtos: 

Resoluciones de certificación (identificaciones 2023)

✔  Angola, Gambia, Taiwán, Vanuatu: Certificación POSITIVA por pesca INDNR — tomaron medidas correctivas suficientes.

✘  Granada, México, República Popular China: Certificación NEGATIVA por pesca INDNR — sin acciones correctivas suficientes.

✘  República Popular China y Vanuatu: Certificación NEGATIVA por captura de tiburones — sin programa regulatorio comparable.

 Además, NOAA actualizó dos resoluciones anteriores: Túnez recibió una certificación positiva por haber corregido sus prácticas de captura incidental de PLMR identificadas en 2021; y la propia República Popular China obtuvo una certificación positiva en relación con una identificación por pesca INDNR de 2021, a pesar de mantener señalamientos abiertos en el informe actual.

 El trabajo forzoso: la dimensión que trasciende la pesca

Una de las categorías más sensibles del informe es la del trabajo forzoso e infantil en cadenas de suministro de productos del mar. Birmania y China son los dos países identificados en esta categoría, que responde a una presión creciente de los organismos internacionales y los mercados consumidores por garantizar que los productos pesqueros que circulan en el comercio global no estén vinculados a violaciones de derechos humanos.

Esta categoría es relevante para la industria atunera ecuatoriana porque toca directamente los estándares de debida diligencia que los importadores —especialmente en la Unión Europea y Estados Unidos— exigen a sus proveedores. Ecuador, como principal exportador mundial de atún en conserva, ha consolidado un modelo de producción formal, trazable y auditado que lo distancia de estas irregularidades.

Ecuador no aparece en ninguna de las categorías de identificación del informe, lo que confirma la solidez regulatoria de su industria pesquera y respalda su reputación ante los compradores internacionales. En un mercado donde las certificaciones negativas pueden cerrar puertas comerciales de manera inmediata, este posicionamiento no es un dato menor: es una ventaja competitiva que hay que preservar.

Fuente: NOAA Fisheries, Report to Congress 2026