El liderazgo internacional de la industria atunera ecuatoriana no solo se construye en el mar y en las plantas procesadoras. También depende de una red de empresas que aportan innovación, sostenibilidad y soluciones para el aprovechamiento integral de todos los recursos. En ese ecosistema, TADEL S.A. se ha convertido en un actor estratégico para el desarrollo de la cadena de valor del atún y para el crecimiento económico de Manabí.

La empresa nació como una respuesta a una necesidad concreta del sector atunero mantense. El crecimiento urbano de la ciudad obligó a replantear la gestión de los subproductos generados por las plantas procesadoras, que históricamente habían operado en zonas que con el tiempo quedaron integradas al centro urbano.

“Tadel fue una oportunidad, porque las plantas procesadoras de atún de Manta se fueron quedando en el centro de la ciudad por el crecimiento urbano. El tema ambiental y sanitario era muy estricto y vimos como una solución brindarles el servicio del procesamiento del subproducto del atún”, explica José Muñoz, gerente general de la compañía.

Con esa visión, la empresa inauguró sus instalaciones en 2002 e incorporó tecnología de punta para transformar los subproductos provenientes de la industria atunera en harina y aceite de pescado, generando valor agregado y fortaleciendo un modelo de economía circular que hoy es referente en el país.

La labor de Tadel permite aprovechar integralmente los recursos, evitando desperdicios y convirtiendo materiales que antes representaban un desafío ambiental en insumos estratégicos para la nutrición animal y la acuicultura. De esta manera, la empresa aporta a que la cadena de valor del atún ecuatoriano sea más eficiente, sostenible y competitiva.

A lo largo de los años, la compañía ha mantenido una apuesta permanente por la innovación y la sostenibilidad. Uno de los avances más significativos ha sido la implementación de sistemas de tratamiento y recirculación de agua que reducen significativamente la dependencia de la red pública.

“Con el tiempo vimos la necesidad de incorporar una planta de procesamiento de agua para reciclarla. Actualmente utilizamos apenas entre el 8 y el 10 % del agua proveniente de la red pública. Asumimos ese compromiso para demostrar y liderar como industria que sí se puede ser sostenible”, señala Muñoz.

El compromiso ambiental de Tadel también se refleja en la incorporación de fuentes de energía renovable para sus operaciones. La empresa ha instalado paneles solares que le permiten generar parte de la energía que consume, reduciendo su huella de carbono y fortaleciendo un modelo industrial más eficiente y sostenible.

Esta inversión se suma a los sistemas de reciclaje y reutilización de agua implementados por la compañía, consolidando una visión integral de sostenibilidad que busca minimizar el impacto ambiental y convertirse en un referente para el sector pesquero e industrial del país.

La apuesta por la energía solar, la economía circular y la innovación tecnológica evidencia que la competitividad de la industria procesadora atunera ecuatoriana también se construye a partir de cadenas de suministro responsables y comprometidas con el futuro de las nuevas generaciones.

La importancia de Tadel trasciende el procesamiento de subproductos. Su actividad contribuye directamente a la eficiencia ambiental y económica de una industria que constituye el principal motor productivo de Manta y uno de los sectores exportadores más relevantes del país.

La empresa atunera es la que más mano de obra genera en Manta y por eso es fundamental para el desarrollo socioeconómico de esta ciudad y de toda la provincia”, afirma el gerente general.

Ese impacto se multiplica gracias a la articulación entre las plantas procesadoras, los proveedores industriales y empresas como Tadel, que permiten cerrar el ciclo productivo y maximizar el aprovechamiento de cada recurso obtenido del mar.

Para las empresas vinculadas a CEIPA, la existencia de aliados estratégicos como Tadel demuestra que la sostenibilidad y la competitividad pueden avanzar de la mano. La valorización de los subproductos del atún, el reciclaje del agua y la incorporación de energía solar constituyen ejemplos concretos de cómo la economía circular fortalece el posicionamiento internacional del Ecuador como referente en producción responsable.

La historia de Tadel confirma que el éxito del atún ecuatoriano es el resultado del trabajo conjunto de toda una cadena de valor. Una cadena donde la innovación, la gestión ambiental y el compromiso con las comunidades permiten generar desarrollo, empleo y nuevas oportunidades para miles de familias manabitas.

En Manta, donde el atún impulsa la economía y genera miles de empleos directos e indirectos, empresas como Tadel demuestran que el crecimiento industrial puede ir de la mano con la sostenibilidad, consolidando una verdadera Transformación Azul que beneficia a toda la provincia y al Ecuador.