Un equipo de investigadores filipinos hizo en la historia en la acuicultura mundial de túnidos. Por primera vez, el atún listado depositó huevos viables de manera espontánea dentro de un sistema de crianza controlado. El hecho ocurrió en las instalaciones del Southeast Asian Fisheries Development Center Aquaculture Department (SEAFDEC/AQD), ubicadas en Tigbauan, provincia de Iloilo, en el archipiélago filipino.

Lo que hace singular al resultado no es solo que haya ocurrido, sino cómo ocurrió: sin ningún tipo de inducción hormonal, el método al que la industria acuícola generalmente recurre cuando busca acelerar o forzar la reproducción de peces en cautividad.

El primer desove fue registrado en julio de 2025. Desde entonces y hasta septiembre del mismo año, el equipo documentó nuevos episodios de puesta, lo que sugiere que no se trató de un evento aislado sino de un comportamiento reproductivo que comenzó a consolidarse. Detrás del logro hay cinco años de trabajo sostenido. La investigadora Irene Cabanilla-Legaspi lidera esta línea desde 2020, y la clave de su enfoque no estuvo en la tecnología de choque sino en la paciencia científica: mejorar progresivamente el manejo de los reproductores, afinar las condiciones ambientales del agua y observar en forma continua el comportamiento de los animales hasta que el entorno resultara lo suficientemente adecuado para que la especie se reprodujera por cuenta propia.

Los ejemplares utilizados como reproductores fueron juveniles capturados en la provincia de Antique, antes de ingresar a los tanques de Tigbauan, los peces atravesaron un cuidadoso proceso de acondicionamiento: temperatura, salinidad y oxígeno disuelto fueron monitoreados durante el traslado, y se tomaron muestras de agua para análisis bacterianos con el fin de minimizar el estrés que el confinamiento genera en una especie naturalmente migratoria y de nado veloz.

Los túnidos en general representan uno de los grupos de peces más difíciles de cultivar en acuicultura. Su biología exige grandes espacios, están adaptados a nadar sin pausa y reaccionan con extrema sensibilidad al estrés del confinamiento. Lo que Filipinas acaba de demostrar es que esa barrera puede empezar a derribarse.

Un potencial comercial que va más allá del laboratorio

El kawakawa no es un pez menor en términos económicos ni gastronómicos. Su carne es firme, de sabor pronunciado y textura comparable a la de túnidos de mayor cotización en los mercados internacionales. Madura más rápido que otras especies oceánicas de mayor tamaño y podría adaptarse mejor a entornos costeros de producción controlada. A eso se suma su perfil nutricional: el SEAFDEC/AQD destaca su contenido en DHA, un ácido graso omega-3 con reconocido valor para la salud humana, lo que lo posiciona como una especie atractiva tanto para mercados masivos de Asia como para segmentos premium orientados al bienestar.

El propio director del SEAFDEC/AQD, Dan Baliao, fue cuidadoso al calibrar las expectativas públicas. Si bien reconoció que el avance acerca al sector a una tecnología de cultivo de ciclo cerrado para el kawakawa —producir desde huevo hasta adulto reproductor sin depender del mar—, advirtió que todavía quedan años de trabajo por delante para replicar los resultados con consistencia y escalar la tecnología a una producción comercialmente viable. El proyecto se enmarca en el programa “Development of Full-Life Cycle Culture and Stable Production Technology of Kawakawa”, financiado por el Japanese Trust Fund, y responde a una prioridad estratégica regional: diversificar la acuicultura marina asiática, incorporar especies de mayor valor y reducir la dependencia de capturas salvajes.

Fuente y foto: https://www.seafdec.org.ph/