En el Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril, los nutricionistas vuelven a poner sobre la mesa un argumento que los datos respaldan con solidez: el atún en conserva es uno de los alimentos más completos que una persona puede incorporar a su dieta diaria.
Lo que hay dentro de esa lata
Una lata estándar de 80 gramos de atún aporta entre 20 y 25 gramos de proteína completa, es decir, con todos los aminoácidos que el cuerpo necesita y no puede fabricar solo. Pero no es solo proteína. El atún en lata conserva sus ácidos grasos omega-3, los mismos que los cardiólogos recomiendan para cuidar el corazón, reducir triglicéridos y proteger la salud cerebral. También aporta vitaminas del grupo B, esenciales para el sistema nervioso y la energía, y minerales como el selenio y el fósforo. El proceso de enlatado, que mucha gente asume que destruye todo lo bueno, en realidad preserva la mayor parte de estas propiedades.
Existe la creencia de que lo que viene en conserva es, por definición, inferior a lo fresco. En el caso del atún, esa idea no resiste el contraste con los datos. Lo que cambia entre el atún fresco y el enlatado es la comodidad, el precio y la durabilidad. Lo que no cambia, o cambia muy poco, es su valor nutritivo real.
Además, la industria procesadora atunera asociada a CEIPA es un referente mundial en inocuidad, trazabilidad y sostenibilidad. El atún ecuatoriano, uno de los más consumidos a nivel global, refleja el compromiso del sector con el cumplimiento de los más altos estándares internacionales, consolidando a nuestra industria como líder y referente mundial en buenas prácticas.
Un pequeño gesto con consecuencias reales
La Organización Mundial de la Salud lleva años insistiendo en la importancia de incluir pescado azul en la dieta de forma regular. Para muchas personas, el atún en lata es la manera más realista, constante y económica de cumplir con esa recomendación. No hace falta ir a una pescadería, no hay que calcular tiempos de cocción ni preocuparse por si se pone malo en el fondo de la nevera.
Este 7 de abril, Día Mundial de la Salud, vale la pena dejar de ver la lata de atún como el plan B y empezar a tratarla como lo que siempre ha sido: un alimento que, sin hacer ruido, lleva décadas haciendo bien su trabajo nutricional.


