a organización que representa a la industria pesquera europea, Europêche, ha encendido las alarmas ante el borrador del acuerdo comercial entre la Unión Europea e Indonesia publicado por la Comisión Europea. El texto, que abriría el mercado comunitario al mayor productor de atún del océano Índico, podría poner en jaque a las flotas europeas sin garantizar condiciones de competencia justas.

Según el borrador, los filetes de atún fresco y congelado quedarían completamente liberalizados desde el primer día de vigencia del acuerdo, con arancel cero y sin restricción de volumen. Los productos procesados, como lomos y conservas, tendrían un tratamiento diferenciado: se establecerían cuotas arancelarias de 5.000 toneladas anuales para lomos y 800 toneladas para latas, libres de arancel solo dentro de ese límite.

El beneficio, eso sí, estaría condicionado a normas de origen estrictas: únicamente el atún capturado por buques indonesios —o por embarcaciones europeas procesadas en territorio indonesio— podría acogerse al régimen preferencial.

Un gigante que ya domina el mercado

El problema, según Europêche, es que Indonesia ya ocupa una posición de fuerza en el comercio con la UE. El país asiático es el mayor poseedor de cuota individual para el listado y el patudo en el océano Índico, y uno de los principales actores en la pesca del atún aleta amarilla. Esa hegemonía ya se refleja en los números: entre 2020 y 2023, Indonesia exportó cerca de 33.000 toneladas de lomos de atún a la UE bajo la actual Cuota Arancelaria Autónoma de 35.000 toneladas, una cuota que se agota prácticamente cada año.

Más allá del impacto económico, la patronal apunta a una contradicción de fondo en la política comercial europea. Mientras Bruselas endurece sus exigencias internas a través del Reglamento sobre el Trabajo Forzoso y las normas de diligencia debida empresarial, el acuerdo con Indonesia —como otros anteriores— se limita a animar a la contraparte a cumplir los convenios fundamentales de la OIT, sin mecanismos de obligado cumplimiento ni sanciones en caso de incumplimiento.

Tres condiciones antes de firmar

Ante esta situación, Europêche reclama cambios concretos antes de que el acuerdo quede cerrado. La primera exigencia es reducir la cuota para lomos de atún de 5.000 a 800 toneladas, igualándola a la de las conservas, para evitar lo que la organización califica de “exposición desproporcionada” de las flotas comunitarias. La segunda es que los filetes de atún no sean objeto de liberalización total, sino que reciban un tratamiento equivalente al de los lomos, dado su alto valor y la competencia directa con la producción europea. La tercera condición es la eliminación de la actual Cuota Arancelaria Autónoma para los lomos, considerando que no tiene sentido mantenerla si se concede acceso preferencial adicional mediante un acuerdo bilateral.

El sector espera ahora que la Comisión Europea tome en cuenta estas observaciones antes de avanzar hacia la fase final de la negociación.