El 97% de la captura comercial mundial de atún proviene de poblaciones en niveles saludables de abundancia. El dato, publicado por la International Seafood Sustainability Foundation (ISSF) en su informe Status of the World Fisheries for Tuna de enero de 2026, es poco frecuente en una industria históricamente señalada por la sobreexplotación. Sin embargo, el propio documento se encarga de matizar el optimismo: el equilibrio existe, pero depende de que las reglas de gestión se sigan aplicando con rigor.

El reporte no produce evaluaciones propias sino que sintetiza los trabajos científicos más recientes —correspondientes al período 2024–2025— y las medidas adoptadas por las organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP) en los principales océanos. Su universo de análisis abarca 23 stocks de las grandes especies comerciales: albacora, patudo, listado, rabil y las distintas variedades de atún rojo, entre otras.

Los números de producción acompañan el diagnóstico positivo. En 2024, la captura global de las principales especies llegó a 5,8 millones de toneladas, un 11% por encima del año anterior. El listado lidera con el 58% del total, seguido por el rabil con el 30%, el patudo con el 7% y la albacora con el 4%. Los atunes rojos, pese a concentrar buena parte de la atención mediática y regulatoria, representan apenas el 1% del volumen capturado.

Desglosando por indicadores, el 74% de los stocks se encuentra en abundancia saludable y ninguno aparece clasificado como sobreexplotado, aunque un grupo permanece en una franja intermedia de precaución. En cuanto a la presión pesquera, el 96% de las poblaciones no registraría niveles de sobrepesca activa, con una minoría todavía bajo seguimiento.

El cerco es el arte de pesca dominante y concentra el 66% de los desembarques mundiales, muy por delante del palangre (9%) y el cacea o pole and line (7%). Eso significa que los grandes debates sectoriales —uso de dispositivos agregadores de peces (FADs), cobertura de observadores, selectividad, captura incidental— se libran principalmente en torno a esta modalidad.

En materia de gobernanza, la ISSF estima que el 52% de la captura mundial ya proviene de stocks con estrategias formales de captura adoptadas, es decir, mecanismos que traducen automáticamente los resultados científicos en decisiones de manejo. El informe destaca avances concretos en el Pacífico y el Atlántico, donde distintas OROP han formalizado procedimientos y reglas de control. Asimismo, registra mejoras en el estado de varias poblaciones específicas, como el patudo del Atlántico e Índico, el rabil del Índico y el atún rojo del Pacífico.

Aun así, la ISSF insiste en que su radiografía no equivale a una certificación de sostenibilidad permanente. Los stocks son dinámicos, los modelos de evaluación evolucionan y la situación actual es, en gran medida, resultado de decisiones de gestión que deben mantenerse en el tiempo. El sistema funciona —por ahora—, pero no se sostiene por inercia.