La Unión Europea representa el 64% de las exportaciones totales de atún procesado ecuatoriano durante 2024, consolidándose como el mercado más estratégico para la industria nacional. Sin embargo, este destino crucial atraviesa una transformación preocupante: los consumidores europeos están gastando más dinero en productos pesqueros, pero comprando y consumiendo cada vez menos volumen real.
Así lo revela la última edición del “EU Fish Market Report” elaborado por el Observatorio Europeo del Mercado de los Productos de la Pesca y la Acuicultura (EUMOFA), un informe que traza una radiografía inquietante para quienes dependen del apetito europeo por el pescado enlatado y los lomos de atún.
La ecuación que no cierra: más euros, menos kilos
Durante 2024, los hogares de la UE destinaron 62.800 millones de euros a productos pesqueros y de acuicultura, unos 2.700 millones más que el año anterior—un incremento del 4%. Pero ese aumento en el gasto no refleja mayor demanda: responde casi exclusivamente al encarecimiento acumulado de los últimos años, con precios que han subido más del 25% entre 2020 y 2024.
El resultado es una paradoja incómoda para los exportadores: las facturas crecen, pero las toneladas enviadas se contraen. El consumo doméstico de pescado fresco cayó un 5% en 2024, y los datos de 2023 —los más recientes disponibles con detalle— muestran que el consumo total en la UE se desplomó hasta 10,25 millones de toneladas, el nivel más bajo en una década.
España destronó a Italia como mayor gastador
Entre los movimientos más relevantes del mercado europeo destaca el cambio en el liderazgo del gasto. España superó en 2024 a Italia como el país que más dinero destina a productos del mar dentro de la UE, un dato simbólico que confirma la fortaleza del mercado español como consumidor —y también como transformador y redistribuidor— de pescado y conservas.
En gasto per cápita, Portugal se mantiene a la cabeza con 464 euros por persona al año, más del triple de la media europea de 139 euros. Le siguen Luxemburgo (282 euros) y España (260 euros).
Sin embargo, incluso Portugal, el gran consumidor histórico de la región, está atrapado en la tendencia descendente. Su consumo per cápita cayó desde los 61 kilos de 2018 hasta los 53,61 kilos en 2023, un retroceso que refleja el cambio estructural del mercado.
Atún entre los reyes, pero el volumen cae
El atún se mantiene como una de las especies más consumidas por los europeos, junto con salmón, abadejo de Alaska, gambas y bacalao. Es una posición privilegiada que explica la dependencia ecuatoriana de este mercado: combina disponibilidad, versatilidad culinaria y una oferta consolidada en formatos procesados.
Pero el problema de fondo persiste: el consumo individual cayó hasta 22,89 kilos per cápita en 2023, un 3% menos que en 2022. Y dentro de ese total, los productos de captura —categoría donde se ubican las conservas de atún— registraron el dato más bajo de la década: 16,35 kilos por persona.
¿Qué está frenando el consumo?
El informe de EUMOFA señala como factor dominante la subida de precios, impulsada por la inflación general y el encarecimiento de toda la cadena logística. Pero detrás se esconde una reconfiguración más profunda de hábitos: los consumidores europeos, especialmente los más jóvenes, priorizan la facilidad de preparación, el tiempo de cocina y el presupuesto ajustado, lo que favorece proteínas más baratas o formatos ultraprocesados frente al pescado tradicional.
Para Ecuador, cuya industria atunera generó USD 1.578,7 millones en exportaciones durante 2024 y emplea directamente a más de 17.000 personas, esta tendencia plantea desafíos concretos. Si el principal cliente paga más pero compra menos, la pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo puede sostenerse este equilibrio sin ajustes en la oferta, los precios o la estrategia comercial?
Dependencia europea y advertencias logísticas
Europa no solo es el principal destino del atún ecuatoriano; es también un mercado estructuralmente dependiente de importaciones. Con una autosuficiencia de apenas el 38% en volumen —y del 30% si se mide en valor—, la UE necesita comprar fuera para alimentar a su población.
El 50% de sus importaciones proviene de países terceros, donde Ecuador ha ganado terreno significativo: en 2024 registró un aumento del 14% respecto al año anterior, superando a actores tradicionales como Marruecos y China en varios segmentos.
España lidera las importaciones europeas en valor con 5.600 millones de euros, consolidándose como puerta de entrada y nodo logístico clave. Para la industria ecuatoriana, mantener y ampliar esa posición es estratégico, pero también arriesgado si el consumo final sigue contrayéndose.
Un mercado en transición, un sector en alerta
Europa conserva el prestigio del pescado en su dieta, pero pierde presencia cotidiana en los hogares. Para Ecuador, que ha apostado fuertemente por este mercado y depende de él para más de la mitad de sus ingresos atuneros, la situación exige atención: diversificar destinos, innovar en formatos, ajustar precios o reforzar campañas de promoción pueden ser respuestas necesarias ante un consumidor europeo que, aunque pague más, está comprando cada vez menos.


