Luz María de la Mora, directora de la División de Comercio Internacional de la UNCTAD, ha declarado que “los aranceles, que son esencialmente un impuesto sobre las importaciones, han formado parte de un sistema de comercio internacional que ha estado en vigor casi durante ocho décadas” y que “no son un problema en sí”.
El último informe de la organización, que presta especial atención a los aranceles, señala que “el problema es la incertidumbre resultante de que los grandes actores económicos rompen el libro de reglas del comercio internacional”.
Según el documento, aunque el comercio mundial alcanzó la cifra récord de $33 billones de dólares el año pasado, las perspectivas para 2025 siguen siendo inciertas. Las tensiones crecientes, políticas proteccionistas y disputas comerciales indican probables perturbaciones en los próximos meses.
La historia arancelaria se remonta al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de 1948, sustituido por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995. Estas organizaciones crearon un conjunto de normas que daban seguridad a productores, inversores y exportadores de que los aranceles no cambiarían cada año.
De la Mora explica que los mayores aranceles se dan entre países en desarrollo, ya que estas naciones tienden a tener mayores niveles de protección para salvar la industria interna o por motivos recaudatorios.
Respecto a la posible guerra comercial que podría estar gestándose desde la llegada de la nueva administración estadounidense, la experta señaló que actores importantes como Estados Unidos, la Unión Europea y China están imponiendo medidas que no siempre se ajustan a sus compromisos con la OMC. “Cuando los grandes actores empiezan a crear sus propias reglas, en lugar de seguir las reglas de la OMC, se plantean preguntas: ¿por qué están haciendo esto? ¿Por qué no utilizan el sistema y las normas que tenemos en vigor para resolver sus problemas?”, cuestionó.
La directora advirtió que “cuando los Estados miembros toman decisiones unilaterales, sin pasar por la OMC o por el sistema de la ONU, pueden crear incertidumbre”, lo que podría provocar “una ralentización de las decisiones de inversión en el sector privado, del comercio, del crecimiento económico y de la creación de empleo”. Ante esta situación, De la Mora ha reivindicado la importancia del “multilateralismo” como vía para resolver los conflictos comerciales.