Varias marcas internacionales de productos del mar buscan deliberadamente evadir su responsabilidad de garantizar estándares laborales dignos en sus cadenas de suministro, denunció Chris Williams, coordinador de la Sección de Pesca de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF).

Williams, quien representa a casi 700 sindicatos afiliados en 150 países, fundamentó su acusación en la experiencia directa obtenida durante su trabajo de campo. Según el coordinador, ha documentado condiciones laborales “medievales” en embarcaciones pesqueras de todo el mundo, donde las compañías han creado un sistema de aislamiento deliberado respecto a una industria que depende de mano de obra migrante de bajos salarios.

La denuncia se centra en arrastreros, atuneros de cerco y palangreros, donde trabajadores principalmente asiáticos y africanos operan en condiciones precarias mientras las marcas mantienen distancia de estas realidades.

Uno de los principales señalamientos de Williams apunta a la desconexión entre la imagen comercial y la realidad laboral del sector. El coordinador de la ITF denunció que las estrategias de marketing perpetúan una imagen falsa de la industria.

“Las fotos muestran hombres blancos mayores con barbas que representan un trabajo honesto, pero los trabajadores migrantes, en su mayoría asiáticos y africanos, nunca aparecen”, declaró Williams, evidenciando lo que considera una invisibilización sistemática de la mano de obra real.

Además, cuestionó frontalmente el uso de certificaciones como la del Marine Stewardship Council (MSC), con las que las empresas promocionan sus productos como sostenibles. Williams advirtió que estos sellos no garantizan condiciones laborales justas: “El sello azul del MSC no sustituye la debida diligencia en materia de derechos humanos”.

En su denuncia fue particularmente crítico respecto a las acciones que anuncian las compañías cuando se enfrentan a denuncias de abusos laborales. Williams sostiene que la mayoría de estas medidas son “performativas” y están diseñadas principalmente para proteger la reputación corporativa, no para resolver los problemas estructurales de fondo.

Esta perspectiva fue respaldada por Allison Gill, directora legal de Global Labor Justice, quien coincidió en que el sector necesita implementar “acciones concretas” para erradicar el trabajo forzoso y otros abusos sistemáticos en sus cadenas de suministro.

Williams reconoció que algunos países como Argentina, Noruega y Japón presentan mejores estándares laborales, atribuyendo esta diferencia a la sindicalización del sector pesquero. Sin embargo, advirtió que incluso en estos contextos existen vulnerabilidades, citando específicamente las condiciones precarias que enfrentan trabajadores migrantes indonesios en Japón.

El coordinador de la ITF destacó la importancia de investigaciones periodísticas como el proyecto Outlaw Ocean para exponer abusos laborales, particularmente en flotas chinas. No obstante, lamentó que la asistencia a pescadores víctimas de explotación continúe resolviéndose de manera aislada y fragmentada.

“Los pescadores en barcos extranjeros están muy aislados en el mar. No saben a quién acudir”, describiendo un sistema que perpetúa la indefensión de los trabajadores migrantes en alta mar.

La denuncia de la ITF pone en evidencia la brecha entre las prácticas comerciales de las grandes marcas de productos del mar y las condiciones reales de quienes hacen posible su negocio en las flotas pesqueras internacionales.

La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) es una organización sindical global que representa a trabajadores del transporte en más de 150 países, incluyendo el sector pesquero.